¿Quien es Tu Dios?

Contribución de Andrew Love

Todos tenemos un lugar al que vamos cuando los tiempos son difíciles. Usualmente, no es un espacio físico, pero a veces lo es. De niños, muchas personas tuvieron un objeto que les daba un sentimiento de protección, tal como una “mantita” (manta de seguridad) o un animal relleno o alguna variación.

¿Tu tenías algún objeto?

Para mí, era algo menos común. En vez de tener una ‘cosa’ para darme consuelo, tenía una manera de agitar las fundas de almohadas a través de mis dedos, desde una edad muy temprana. Supongo que se sentía como si estuviera sosteniendo las manos con la funda y por alguna razón, esto proveía una gran sensación de calma a mi pequeña alma.

Mientras crecemos, generalmente se requiere un método más complejo para consolarnos en tiempos de necesidad. En la medida en que nuestras vidas se entrelazan con responsabilidades, relaciones, trabajo, etc. somos ocasionalmente empujados a experiencias muy incómodas. Si no aprendemos cómo lidiar con el estrés que viene con nuestros ambientes, (en constante cambio), nos podríamos encontrar adoptando falsos sentidos de consuelo (muy similar a una “mantita”, pero para adultos)

Considera las drogas. Piensa sobre qué función están sirviendo. Nadie ingiere voluntariamente ningún tipo de sustancia que puede destruir su estado físico, espiritual, y de salud mental a menos que ésta, estuviera sirviendo una necesidad muy deseada. Es fácil ver a las drogas, simplemente desde una perspectiva externa de la adicción, pero ¿a qué, exactamente son adictas las personas? Las personas son adictas a la sensación que obtienen de tomar las drogas. O se podría ver desde un ángulo diferente; que las personas aman la posibilidad de evitar los  sentimientos negativos que les provee, tomar esas drogas también. 

Usamos Netflix por los mismos propósitos. Para aprovechar el sentir algo a través de medios externos, mientras evitamos los sentimientos negativos que nos están atormentando.

¿Que hay, sobre tu celular? Alguna vez has usado tu teléfono cuando entras a un ambiente nuevo y desconocido, para ayudarte a sentir más relajado? La próxima vez que estés en un ascensor, mira cuando rápido todos sacan sus teléfonos. Es su mantita. Las personas extrañas e intimidantes alrededor de ellas rápidamente desaparecen en el segundo en el que se conectan dentro del vasto universo de sus celulares. Problema resuelto.

El verdadero problema con este enfoque, es que te estas perdiendo de una oportunidad Dorada para conectarte con lo Divino. Padres amorosos, anhelan desesperadamente ayudar a sus hijos cuando están lidiando con circunstancias difíciles. Nuestra tendencia a amar incesantemente a nuestros hijos, no es un invento humano, vino de nuestro Eterno Padre, Dios. Cuando vamos a llenar nuestras necesidades y deseos más profundos, a cualquier otro lado que no sea nuestros Padres Celestiales Divinos, les estamos dando nuestro poder y autoridad.

El pedir a alguien o a algo a ayudarnos a sacar nuestro dolor y darnos sanación es una forma de sumisión y es definitivamente una forma de adoración. Cuando evitamos nuestro ‘compañero significativo’ y nos dirigimos a nuestros celulares a ver porno para escapar del sufrimiento, estamos un muchos aspectos, adorando el porno. Estamos renunciando a la autoría personal sobre nuestras vidas y todas las emociones complejas que nos acompañan en nuestro viaje y en cambio optamos por perseguir una sensación, un “vuelo” (high) neuroquímico.

Mientras más confíes en el porno para ayudarte a lidiar con las dificultades, más estás perjudicando tu habilidad autónoma de trabajar a través de las situaciones que surjan. Mientras menos visites a Dios en tiempos de desesperación, cada vez serás menos capaz de relacionarte con lo Divino, de ninguna manera significativa en absoluto. Es un círculo vicioso. Mientras menos vayamos a Dios, cada vez menos sentiremos que podemos apoyarnos en nuestras relación con nuestro Padre Celestial, lo que nos causa duda en nuestra fe y ganas de renunciar completamente. 

La fe es un músculo. Se puede atrofiar, lo he visto suceder una y otra vez. Esto incluye la fe en uno mismo. Si no puedes pasar un día sin auto sabotearte entonces se hace muy fácil el sentirse completamente impotente. Es en este preciso momento que Dios está ansiosamente esperando tu atención. Así como cuando ves a un niño chequear, por los huevos de pascua, en todos los lugares incorrectos, pero puedes verlos acercarse más y más.

Los padres solo quieren ver que sus hijos descubren y alcanzan su potencial. 

Si este eres tú, si esta historia de alguna manera resuena con tu situación, por favor, haz, de buscar a Dios, una prioridad. Hay mucho amor esperando, desde el momento en que dejes ir toda tu vergüenza, tu juicio, tu auto aborrecimiento, y toda la demás basura a la que te has estado aferrando por tanto tiempo. Empieza y termina con Dios.

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