In Progress
Week 1, Lesson 101
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2.4. Navegando la Urgencia

A través de este programa, vamos a profundizar porque las personas desarrollan no queridos hábitos compulsivos pornográficos. Antes de hacer eso, queremos equiparte de herramientas que puedes usar para inmediatamente interrumpir el ciclo de este hábito y empezar a producir resultados para ti mismo. 

La primera herramienta que queremos ofrecer es una técnica llamada urgencia de surfear. 

¿Qué es una urgencia? 

Cuando experimentas antojo por porno, tu reacción inicial probablemente sea un sentimiento de que eso está mal. Esto tiene sentido, ya que históricamente, tener urgencias nos ha llevado a transgredir y transgredir ha tenido muchas consecuencias negativas en nuestra vida. Sin embargo, un antojo no es ni malo, ni bueno. Un antojo es una experiencia psicológica que tienes, por ejemplo, a través del aumento de la frecuencia cardíaca o una respuesta neurológica a una situación estresante. Nada más y nada menos. 

El primer paso es reconocer que el antojo no es un pecado. Es una experiencia perfectamente normal. 

Urgencias van y vienen

Tratamos a las urgencias como algo lineal; entendiendo el deseo de transgredir como si fuera algo que se hace más grande a través del tiempo y nuestro trabajo es mantenernos peleando hasta que nos rendimos o hasta que lo vencemos. 

La paradoja sobre las urgencias es que cuanto más tratamos de resistirnos a ellas, más fuerte se hacen. Los estudios muestran que intentar eliminar una urgencia a través de la represión sólo hace al sentimiento más fuerte. Terminas como uno de esos dibujitos animados con un ángel en un hombro y el diablo en el otro. Cuanto más estas dos voces discuten entre ellas en tu cabeza, más estresado te sientes y mayor se hace el deseo de transgredir. El diablo generalmente termina ganando. Incluso en casos raros en el que alguien logra abrirse paso a través de una urgencia, en ese proceso, esa persona queda toda tensa y obsesionada con el hecho de no debe dejarse llevar. 

Las urgencias son en realidad como olas. Pueden llegar a venir repentinamente, pero inevitablemente también retroceden y desaparecen, al igual que la marea del océano. 

Hay una método efectivo para experimentar el flujo y reflujo de una urgencia. 

Cuando sea que sientas el deseo de transgredir, califica el deseo del 1-10 (10 siendo un deseo incontrolable). Si tu calificación es 10, entonces comprométete a esperar 10 minutos antes de transgredir. Tómate un baño, lava el coche, lee un libro, lo que sea que te ocupe. Después de que pasen los 10 minutos, califica tu deseo de transgredir una vez más. 

Si tu calificación sigue siendo 10, has experimentado que es posible resistir el deseo de transgredir, incluso cuando pensaste que era imposible hacerlo. Intenta otros 10 minutos y ve como es la experiencia. 

Si tu calificación baja, por ejemplo aunque sea a 9.5, has experimentado que las urgencias se hacen menos fuerte con el tiempo sin necesitar hacer nada en particular. Repite el proceso y ve lo que pasa. 

Esto en sí mismo puede llegar a ayudarte en momentos de crisis. Incluso en los casos donde terminas transgrediendo, puedes comenzar a experimentar que las urgencias no se hacen más fuerte a través del tiempo, pero que van y vienen como olas.

Como surfear estas urgencias

Surfear una urgencia es una versión más intencional de la técnica de paradas que describimos arriba. Es una práctica de respiración que busca examinar tu deseo en vez de intentar suprimirlo. Enfrenta la urgencia con curiosidad en vez de con miedo y tensión. (Una forma de ejercicio de atención plena.) 

Cuando te encuentras con el deseo de transgredir, busca un lugar tranquilo para sentarte. 

  1. Tómate un momento y date cuenta donde en tu cuerpo estás sintiendo la urgencia. Cierra tus ojos y ve lo que puedes notar. Capaz que sientes algo en tu abdomen. Capaz que sientes tu boca se reseca. No hay sentimientos equivocados, lo importante es reconocer lo que tu cuerpo está experimentando. 
  2. Cuando localizas el área de tu cuerpo, enfoca tu atención en ese lugar. Si sientes sensaciones en diferentes áreas, enfócate en aquella donde la sensación es más fuerte. Sé curioso sobre la sensación ¿Qué sientes? ¿Presión, hormigueo, calor, frío? ¿De dónde puede ser que eso viene? 
  3. Lentamente comienza a enfocarte en tu respiración. Pasa los siguientes 2 minutos respirando, inhalando y exhalando. 
  4. Vuelve a los lugares de tu cuerpo donde has notado la urgencia. Examina cualquier nueva sensación que sientes ahí. Imagina que envías respiraciones a esas partes de tu cuerpo mientras que inhalas y exhalas. 
  5. Repite el paso 3. Repite el paso 4. Hazlo por el tiempo que quieras. 
  6. Reconócete a ti mismo por estar dispuesto a hacer algo diferente a lo que estás acostumbrado con tu urgencia.
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